ehe

 

Barcelona, diciembre 2011

Volver a Tallinn, siempre con alegría, siempre con incertidumbre.
Tiempo de encuentro, tiempo de ausencia. Ir, sabiendo que te irás. Vivir en un día a día para cambiarlo y vivir otro.
Hay una realidad diferente, una cultura diferente, los hábitos, los gestos, las expresiones.
La diferencia nos atrae, siempre que haya una misma base, pero la estimación es lo que realmente nos cautiva.

 

En Estonia el cielo es azul y el sol no calienta igual.
El clima determina sus impulsos, también sus vestidos.
Mi mirada captura partes de su realidad. Lo que ellos han visto siempre a mí se me descubre como nuevo.
Emprendo una nueva relación con nuevos elementos que me acompañan en mi día a día de allí y de aquí.
Los tengo, me los pongo, los disfruto, me protegen del frío.
Me abriga el cuello de lana, de un color, liso, que abriga a sus niños.
Me abrigan las manoplas, que colecciono por la belleza de sus dibujos, que se repiten. Son patrones.

 

Concreto el pensamiento y comienza la acción.
Unir el cuello de lana con los patrones de las manoplas:
ehe (joya con estonio): La idea es tener un collar que me abriga y me decora.
Viene de Estonia y se debe hacer en Estonia.
Allí 4 son las personas que colaboran en interpretar mi idea a partir de:
_recopilación de dibujos tradicionales y carta de combinación de colores para los patrones.
_un modelo para el diseño del cuello.
3 viajes a Estonia para acabar encontrando el resultado adecuado en 1 de las propuestas.
Después de 9 meses ehe se presenta y multiplica.

 

ehe, para mostrar la fascinación que siento por su cultura, por su tradición, por sus personas, aquellas que me rodean …
Aitäh!